Cómo construir equipos que funcionen

Construir equipos que funcionen es esencial para el desarrollo de cualquier actividad. Al fin y al cabo, colaborando en equipo es como hemos pasado a desarrollar todos los inventos alucinantes de los que disponemos hoy en día, desde los aviones hasta las vacunas pasando por el microondas. Conocer las claves para construir equipos que funcionen te ayuda a generar una base firme sobre la que será más fácil desarrollar cualquier proyecto.

Pertenecer a un equipo que funcione bien es una experiencia de la que todos los miembros del equipo disfrutarán y recordarán.

Además, ser capaces de ensamblar diferentes habilidades que en conjunto sumen para alcanzar una meta hará que el equipo pueda alcanzar objetivos superiores a los marcados. Pero ojo, muchas empresas hablan de equipos y  luego recompensan actitudes individuales cuando la clave para construir equipos que funcionen reside en identificar los roles, tareas, objetivos y recompensas necesarios para el equipo, no para los individuos.

Pero comencemos por el principio, que está ni más ni menos en ser capaces de establecer una causa común y una mentalidad compartida para el equipo.

Tener una causa común, un objetivo que perseguir, genera alineación en los miembros del equipo y a su vez eficiencia. Lo mejor es que cada miembro del equipo participe en desarrollar una visión común, en establecer objetivos comunes y en definir cómo medir esos objetivos. Cada miembro tendrá su idea  y enriquecerá la visión sobre la que se trabajará con sus aportaciones.

Crea un plan

Una vez que la misión compartida y los resultados a obtener están establecidos, el próximo paso es el de crear un plan para alcanzar esos objetivos que han sido marcados.

El plan lo escribiremos en un documento para tenerlo presente, en el que pondremos los objetivos a alcanzar, las metas intermedias (que iremos celebrando), las acciones a realizar para alcanzar esos objetivos y su responsable y fechas.

Inspira a los miembros del equipo

Una vez hecho todo lo anterior ya tenemos el esqueleto. Ahora toca añadir un poco de carne al hueso. Y es que los miembros del equipo deben estar motivados. Para ello, puedes seguir los principios básicos de motivación: Habla con cada miembro y dile que lo que hacen es importante, da las gracias por su trabajo, ofrece tu ayuda, da autonomía para desarrollar el trabajo, mantén un interés por su trabajo, sorpréndeles asignando tareas que encuentren interesantes y desafiantes, celebra los éxitos que se vayan consiguiendo y mantén una actitud de aprendizaje ante los errores que puedan surgir.  Aunque esto ya es un equipo, cada miembro es único y cada miembro debe ser tratado de forma individual mientras se es justo con todo el grupo.

Trabaja en comprender a cada miembro sin juzgar

No tienes que estar de acuerdo, simplemente tienes que entender. Para crear un equipo, invierte en aprendizaje, educación, viajes a clientes y tiempo para solucionar los problemas. Dales tu opinión y particularmente indícales los objetivos a lograr. La meta es que al final digan ‘¡Lo hicimos!’

Céntrate en objetivos prioritarios y en solucionar problemas para evitar que algún miembro se resista a participar en el equipo

Ocurrirá que algún miembro no quiere formar parte del equipo. Debes entonces contar la lógica de empujar unidos de forma repetida para conseguir el objetivo. Escucha. Escucha pacientemente sus preocupaciones, protege los sentimientos individuales pero sobre todo refuerza la idea de perspectiva y por qué el equipo es necesario el equipo, admitiendo sugerencias para alcanzar los objetivos, y mostrando paciencia con aquellos que no estén convencidos de la conveniencia de estar dentro del equipo. Es importante que sepas actuar con tacto con tus compañeros.

Crea una sensación de alegría y diversión por pertenecer al equipo

Aunque algunos –tú incluido- te resistas a la idea de celebrar fiestas, picnics, barbacoas, salidas en conjunto… lo cierto es que estas cosas crean cohesión dentro del grupo. Aprende a celebrar victorias intermedias y verás como tu equipo se refuerza y trabaja mejor y más unido.

Incorpora variedad de talento al equipo para que un miembro aporte lo que otro no tiene

Los equipos más efectivos se componen de diferentes personas que aportan diferentes talentos al equipo, de forma que el grupo se beneficia del conjunto. Los mejores equipos aprenden cómo aprovechar las fortalezas de cada miembro para el bien del grupo mientras que dejan a un lado las posibles debilidades individuales. Los equipos exitosos se especializan, las personas se cubren unos a otros y solo en contadas veces hacen necesario que las personas del mismo equipo participen en actividades idénticas.

Crea un clima de innovación y experimentación

Cuando algo es muy rígido y estructurado, la motivación y creatividad descienden. La forma de desarrollar el trabajo debe ser lo más abierta posible. Hay estudios que demuestran que la gente trabaja mejor, más duro y de forma más efectiva cuando tienen una sensación de elección  y propiedad sobre lo que hacen. Así, impulsa experimentos que permitan dar libertad en el trabajo. De esta forma los miembros del equipo  desarrollarán nuevas ideas, quizás nuevos productos. Recuerda no obstante que seguramente muchas de esas ideas o productos que hayan nacido, fallarán. Pero eso no debe desanimarte ni a ti ni al grupo: Crea un clima de aprendizaje en torno a esas experiencias usando feedback constantemente (Qué se ha hecho bien, qué se ha hecho mal, qué se puede modificar, qué es mejor hacer de otra forma…)

Permite que los roles dentro del equipo evolucionen de forma natural

Dentro de los equipos coexistirán varios roles: Líder, innovador, evaluador, organizador de trabajo, negociador… quizás los roles de cada individuo dentro del grupo cambien con el tiempo de forma natural, permite que así sea en lugar de mantener una estructura demasiado jerárquica.

¿Y si el equipo es remoto?

Cada día es más frecuente contar con equipos remotos y parece que es una tendencia que se mantendrá en el tiempo. Para mantener al equipo unido, propón llamadas o conferencias de forma frecuente en las que el equipo pueda compartir. Identifica la tecnología más apropiada para tu grupo y úsala con el fin de que haya contacto frecuente (Videoconferencia, llamada telefónica, grupo de chat…). Pero…¡Ojo! Ten en cuenta que si el equipo está ubicado en diferentes partes del mundo tendrá diferentes franjas horarias y también existirán diferencias culturales que debes observar.