La parábola del bambú chino

Bambú clorofila.pro

La parabola del bambú chino nos enseña paciencia, fe, perseverancia, crecimiento y desarrollo; y también nos enseña cosas sobre el potencial humano.

Como cualquier otra planta, para que el bambú chino florezca necesita agua, un suelo fértil y  luz solar. En el primer año, no hay signos visibles de actividad o crecimiento en el bambú. En el segundo año se sigue sin ver ningún tipo de crecimiento del bambú. En el tercer y cuarto año de crecimiento, tampoco hay señales de crecimiento. Nuestra paciencia se pone a prueba durante todos esos años y comenzaremos a pensar si nuestros esfuerzos cuidando la planta han merecido la pena.

Pero el quinto año… Como por arte de magia el bambú chino empieza a crecer. ¡Y de qué forma! Y es que el bambú chino puede crecer hasta 30 metros ¡¡en sólo 6 semanas!!

Durante los primeros años en los que el bambú no creció hacia arriba, pero estuvo desarrollando su sistema de raíces para tener una base lo suficientemente estable como para soportar el crecimiento que vendría después.

Si el bambú no hubiese desarrollado unas raíces tan fuertes, tampoco habría podido sostener su crecimiento rápido.

Así como una casa necesita unos buenos cimientos sobre los que sustentarse, el mismo principio se puede usar para las personas. Las personas que trabajan duro para conseguir sus sueños y metas construyen un carácter fuerte mientras superan desafíos y adversidades. Ellos hacen crecer sus cimientos para poder manejar el éxito, mientras que las personas que persiguen dinero fácil son incapaces de sostener riquezas rápidas que les puedan venir. Recuerda el viejo refrán: ‘Tras la adversidad está la oportunidad’.

La parábola del bambú chino es perfecta para guiarnos en nuestro proceso de crecimiento y cambio personal. Y ya sabemos que los cambios nunca son fáciles. Frecuentemente los signos de progreso son lentos y poco gratificantes. Pero si somos pacientes y persistentes, merece la pena.