Escoge a los miembros de tu equipo

Tanto si estás en una pequeña empresa como si eres parte de un entramado multinacional, escoger a las personas que van a trabajar contigo tiene una importancia crítica y en buena medida los proyectos que desarrolles dependerán de la gente que trabaje contigo.

Es importante dedicar tiempo a escoger  los miembros de tu equipo, tómalo con calma, sin prisa pero sin pausa. Y es que cuesta menos dedicar un poco más de tiempo a este aspecto que solucionar los problemas derivados de una mala incorporación.

Pero… ¿Por dónde empezar?

En primer lugar, es obvio que la persona que incorpores debe tener capacidad para desarrollar el trabajo en cuestión. En segundo lugar, debe encajar con tu escala de valores y con los de la empresa. En tercer lugar, procura buscar talento.

Tener talento alrededor es motivador y energizante, y multitud de cosas buenas  te pasarán si cuentas con talento alrededor tuyo.

Si tienes ojo para ver el talento y experiencia que lo acredita con incorporaciones previas satisfactorias, solo cabe felicitarte.  Si no es así y los resultados no son los que esperas cuando incorporas colaboradores, puedes comenzar echando la vista hacia atrás en tu carrera y hacer dos listas: una con la gente que más talento crees que te ha rodeado y otra con la que menos. ¿Tienen cosas en común? ¿Qué diferencias hay entre las dos listas? También puedes pedir a tu Departamento de RRHH un perfil de personas con talento en la empresa.

Una vez te hayas hecho una idea de qué talento encontrar, prueba a seguir los pasos de un proceso de selección para maximizar las posibilidades de éxito al incorporar un candidato.

Comenzaremos por hacer una descripción del puesto de trabajo. Esto es importantísimo para tener una idea clara de qué es lo que queremos y qué es lo que necesitamos, y dejarlo por escrito. Sobre todo lo relativo a cualificaciones y educación, experiencia requerida y en qué áreas,  y qué características personales debe tener la persona en cuestión.

Al realizar todo este proceso es muy bueno mirar a largo plazo: ¿Existe reemplazo para ti? ¿Has contratado o vas a incorporar a alguien que en corto espacio de tiempo tenga la capacidad de reemplazarte? ¿Has promocionado a alguien que pueda hacerlo? Los mejores siempre se  rodean de talento, incluso sabiendo que puede que en un futuro les sobrepasen. Esto es una gran noticia que debe celebrarse, así que busca talento que sirva para reemplazarte.

El siguiente paso una vez tenemos hecha la descripción es hacer difusión de la vacante mediante un anuncio en un portal de empleo, en nuestra web, en redes sociales… cuantos más medios usemos tanto mejor para que llegue a cuanta más gente posible.

Recibiremos entonces CV’s y es hora de hacer un primer cribado con aquellos que no cumplen las características que hemos descrito para el puesto.

Con aquellos que sí las cumplen, mantendremos una primera entrevista telefónica, ahondando en los aspectos del CV que nos interesen y haciendo así un primer acercamiento a la persona. Aquí seguramente tendremos que descartar bastantes posibles candidatos.

Con los que nos queden, es hora de citarlos para una entrevista personal. Su superior directo debe entrevistarlos y también otra persona al menos de la organización (Recursos Humanos, otra persona del grupo al que vaya a pertenecer, un superior a quien tenga que reportar en segunda instancia…). Con las entrevistas en persona conoceremos realmente a quien estaba detrás del CV y del teléfono y nos haremos una idea aproximada de su encaje en la empresa. Ahora bien, ¿Eres capaz de entrevistar en busca de talento? Aquí busca sobre todo evidencias de aprendizaje rápido y entusiasmo por las tareas críticas para el puesto de trabajo cuando estés entrevistando.

Idealmente, después de este paso nos deberían quedar después de esta fase dos o tres candidatos. Es hora de seleccionar a uno y hacerle una oferta de trabajo o, mejor aún, proponerle un pequeño periodo de prueba de  quizás dos o cuatro semanas para ver si el encaja con el grupo y el grupo con esa persona.

Es una buena idea pedir referencias y chequearlas antes de hacer la incorporación definitiva. Para ello, pide al candidato que te facilite el nombre y teléfono de dos o tres antiguos superiores suyos  y  llámales para que te informen sobre el candidato. Este paso es muy interesante porque recogerás información valiosísima que no tendrías de otra forma.

Si cuando te decides a incorporar a alguien notas que quizás se parece demasiado a ti, debes saber que es una tendencia humana. Busca balancear los equipos, deja a un lado tus debilidades y compénsalas con alguien que las aporte porque es así como se forman los grandes equipos.

Si el caso es que sientes inseguridad alrededor de gente con talento, entonces intenta cambiar de perspectiva. Observa a la gente con talento, descubre cómo actúan, cómo piensan, y usa esos conocimientos para mejorar tú personalmente.

Una vez que la persona se ha incorporado es necesario que haya un seguimiento. ¿Hay expectativas para quien se va a incorporar que no están escritas en ningún lugar?

También debes tener en cuenta  las  principales razones por las que la gente deja su puesto de trabajo: son el aislamiento, la falta de información o condiciones deprimentes de trabajo. Verifica que ninguna ocurre en tu organización, porque no merece la pena estropear todo el trabajo previo de selección por estos aspectos, que además harán que te sea imposible retener talento en la empresa.

Pero sobre todo, antes de contratar o de despedir, chequea la gente que hay en tu organización e intenta ajustar el trabajo con ellos. Quizás haya alguien que esté aburrido en su puesto, o que necesite desarrollar nuevas habilidades, o potenciar las que tiene… Aprovéchalo, porque retener generalmente cuesta menos que hacer una nueva incorporación.