¿Alguna vez te han pedido que des una charla y te paralizó el miedo sólo de pensar que tú no tienes experiencia en eso y lo vas a hacer terriblemente mal? Si a ti también te ha ocurrido, debes saber que no eres el primero ni serás el último. Todos aprendemos a hablar, pero hablar en público requiere de una serie de habilidades diferentes que generalmente no nos enseñan y ello hace que se convierta en un pequeño calvario cuando lo tenemos que hacer. Pero es posible aprender y es fácil desenvolverse bien en todos los ámbitos si sabes cómo (Imagínate saliendo en tele o radio: podrás hacerlo sin problema). Si de verdad quieres ser el próximo Martin Luther King –y quieres que eso sea rápido- éste artículo es para ti. No te prometemos que en una semana te conviertas en él, pero sí que vas a aprender las bases que te acompañarán todo el camino.

Para comenzar, vamos a dividir la charla en tres partes: Inicio, desarrollo y conclusión. Ésta fórmula clásica funciona perfectamente así que no nos vamos a complicar: Nuestra charla tendrá un inicio, un desarrollo y una conclusión. Volveremos a éste punto mas adelante.
Ahora que ya tenemos clara la estructura de la charla, lo próximo es tener claro el mensaje que queremos transmitir. Debemos escribirlo y fijarlo a modo de objetivo. Vamos a poner como ejemplo que estamos escribiendo una charla sobre el running. Nuestro objetivo con ella es el de motivar a los lectores a que practiquen éste deporte.
El objetivo sólo debe ser uno. Pueden ser varios, sí, pero eso es más complejo de hilar y si no lo estructuramos muy bien nuestro oyente se liará, por lo que es mejor no hacerlo.
Una vez hayamos escogido el objetivo, vamos a ponernos a escribir el texto. Una forma muy útil de ponernos a ello es hacer un esquema inicial antes de ponernos a escribir. Para escribir el esquema, vamos a volver al primer apartado, donde dividíamos la charla en tres partes:
Inicio: Es importante que el inicio sea poderoso para captar la atención del público. Una forma interesante de captar la atención es comenzar contando una anécdota personal o una historia inventada relacionada con el objetivo de la charla. Otra opción es contar algún dato curioso que la gente no sepa, o una declaración graciosa que no deje a nadie indiferente. En nuestro esquema anotaremos solamente la idea que queremos contar por el momento. Por ejemplo, como inicio, vamos a contar que estadísticamente, la gente que practica running tiene menos posibilidades de sufrir problemas de corazón.
Desarrollo: En ésta parte vamos a desarrollar los puntos principales de la idea que queremos comunicar. Conviene que no sean mas que dos o tres puntos ya que es fácil olvidarse de más. Al igual que en el caso anterior, vamos a anotar por ahora las dos o tres ideas que queremos comunicar. Siguiendo el ejemplo que estamos poniendo, hablaremos sobre los beneficios que tiene en el corazón, los beneficios mentales y los beneficios sobre nuestras articulaciones y músculos.
Conclusión: Una buenísima fórmula para cerrar nuestra charla es hablar en la conclusión sobre ‘Por qué lo que hemos contado es importante para ti’, de forma que nuestro lector se sienta involucrado personalmente. En éste caso, recordaremos que es bueno porque así puede mejorar su salud física y mental y que es barato de practicar.
Ahora, una vez que tenemos las ideas en un esquema, vamos a escribir el texto completo. Para escribir el texto completo debemos fijarnos en que escribamos de la forma en que lo vamos a comunicar. Esto no siempre es sencillo, porque solemos estar acostumbrados a hablar de una forma y a escribir de otra. En éste caso tenemos que hacer un esfuerzo constante y, tras escribir un párrafo, releerlo en voz alta para ver si quedará bien así cuando lo digamos de viva voz. En caso que haya palabras o expresiones que no suenen bien, las cambiaremos por las que suenen bien cuando lo vayamos leyendo en voz alta.
Una vez tengamos escrito el texto, vamos a ir leyéndolo en voz alta, usando las entonaciones propias que darán vida al texto. No debemos usar un tono monocorde, que lo hará aburrido. Igualmente, es buena idea que mientras estamos leyendo el texto nos plantemos delante del espejo y veamos los gestos que hacemos al hablar, y si éstos son coherentes con lo que estamos diciendo y con nuestros cambios de volumen. En ésta parte practicaremos la forma en la que vamos a dar la charla y ello nos ayudará a estar más relajados cuando llegue el momento de estar ante la audiencia.
Ya lo tenemos todo listo. La charla está escrita y hemos practicado delante del espejo las mejores palabras, la mejor entonación y los mejores gestos. Pero llega el día de la charla y estamos como un flan antes de salir al escenario… ¿Cómo podemos evitar los nervios? Bueno, cuanto más hayamos practicado, mas seguros iremos de que lo vamos a hacer bien y menos nerviosos nos pondremos. Así que lo primero es practicar cuanto más mejor el discurso. También podemos usar alguna técnica anti-estrés antes de salir, como dar 20 o 30 saltos en el backstage para que nuestro cuerpo libere la tensión. Otra opción interesante es tomar una copa de vino o cerveza antes de salir, un poco de alcohol ciertamente ayuda a liberar la tensión acumulada.
Y con esto llegamos a la parte de dar tu charla. Es importante que tengas en cuenta que desde el inicio debes intentar conectar con tu audiencia. Es importante tener una actitud agradable y cercana, y mirar a toda tu audiencia, cambiando frecuentemente de adelante al centro y hacia atrás tu mirada, y de un lado a otro. Por momentos, fija tu mirada en alguna persona y acaba una frase en ella, como si te dirigieras a ella. Haz esto frecuentemente con las personas que te vas encontrando. Deja que tu cuerpo fluya y acompañe al mensaje que transmites con tus palabras, y que tu voz sintonice la cadencia adecuada para la frase que quieres transmitir. Por último, ten en cuenta que mientras haces tu presentación, tú estás actuando, como si fueras un actor de teatro o de cine.
