Cómo superar el miedo a hablar en público

Si estás leyendo esto, seguramente hayas tenido la ocasión de ponerte a hablar delante de un público cualquiera y de notar cuando comenzabas tu intervención que parecía que el corazón se te iba a salir por la boca.

Tranquilo, no estás solo. Eso nos ha pasado a todos, nos sigue pasando, y nos seguirá pasando. Es algo normal. Podríamos llamarlo ‘los nervios del directo’ y la buena noticia es que, bien canalizados, esos ‘nervios del directo’ supondrán un aporte extra de energía para tu presentación que ayudará a potenciar tu mensaje.

Pero, ¿de dónde vienen éstos nervios y cómo los manejo?Necesitas una suscripción a clorofila.pro para leer este artículo

Para responder a ésta pregunta tenemos que ir al origen: Esos nervios son consecuencia directa de un estado de ansiedad que suele responder a la reacción de nuestro cuerpo ante una situación extraña: Quizás sea una situación nueva y desconocida para nosotros, quizás sea un pensamiento nuestro de que vamos a hacerlo mal, o de que vamos a aburrir al público.

La explicación fisiológica es que cuando tenemos enfrente una de esas situaciones que nos causan ansiedad, nuestro cuerpo reacciona incrementando la segregación de adrenalina. La adrenalina a su vez causa que el corazón lata mas rápido y, de ésta forma, un aporte extra de sangre y oxígeno entra de repente en el cerebro y en los músculos. Éste ‘chute’ natural proporciona una energía extra que garantiza a nuestro cuerpo una respuesta rápida ante esa situación desconcertante o extraña. Este ‘chute’ a su vez también puede tener efectos negativos como un ritmo cardíaco acelerado, una sensación de tener mariposas en el estómago, movimientos incontrolados de alguna parte de tu cuerpo, incluso un leve dolor de cabeza o ligeros mareos.  

Afortunadamente , controlar éstos síntomas de ansiedad es posible y lo podemos hacer usando las siguientes técnicas:

Practicar: Practica, practica, practica, no dejes de practicar. Sin duda uno de los mejores recursos para reducir la ansiedad es practicar. Repetir tu discurso te ayudará a reducir el miedo escénico y a generar confianza. Así que practica: Practica tu discurso en voz alta delante del espejo;  practica tu discurso delante de tu familia y amigos; haz presentaciones en otros grupos; practica dando discursos en todos los sitios que puedas.

Visualización: Usa tu mente para imaginarte dando la charla o conferencia con resultado positivo.  Es interesante saber que los eventos que nosotros mismos imaginamos en detalle son guardados en nuestra memoria como experiencias, y que éstas experiencias son archivadas en el cerebro como un recuerdo que no difiere en absoluto de las experiencias que realmente hemos vivido. Para reproducir ésta técnica de visualización, vamos a seguir los siguientes pasos:

  • Cierra los ojos mientras recorres mentalmente la secuencia que enumeramos a continuación,  y hazlo imaginándola con todo lujo de detalles (Escucha tu voz, escucha al público hablar, mira a las personas, observa de qué color tienen el pelo, los ojos, cómo se peinan, cómo visten, cómo gesticulan, cómo es la sala, cuál es color de las paredes, el material del suelo, dónde está ubicado el escenario, cómo es, qué hay en él, a  qué huele el local, cómo hueles tu, cómo te has vestido, imagínate caminando, imagínate hablando, entonando, proyectando tu voz a la audiencia…):

1-Eres introducido ante la audiencia

2-Caminas hacia el escenario con confianza, sonriendo mientras pasas entre el público.

3-Respiras profundamente varias veces antes de comenzar a hablar

4-Te ves hablando claramente, con fuerza, organizando perfectamente todos los puntos que quieres resaltar

5-Cautivas a la audiencia con tus palabras, con tus gestos y con tu variedad de recursos.

6-Cuando terminas, la audiencia te aplaude en señal de aprecio.

Repite ésta secuencia de visualización hasta que tu confianza haya subido lo suficiente y notes que la ansiedad ha disminuido.

Relajación: Nuestro cuerpo y nuestra mente están conectados. Así, nuestros sentimientos afectan con frecuencia  a nuestro cuerpo. Por lo tanto, a medida que la ansiedad crece, también crece el estrés. Usar técnicas de relajación ayuda a aliviar la tensión física y a calmar la mente. A continuación veremos algunas técnicas que puedes usar:

  • Respiración: Respira desde el diafragma. Esto reduce el acortamiento de la respiración y ayudará a potenciar y dar resonancia a tu voz. Para aprender a respirar correctamente, túmbate de espalda y pon un libro en tu estómago. Luego, respira profundamente. El libro se levantará a la vez que tu diafragma se expande. A la vez que exhalas, el libro irá bajando.
  • Baja la cabeza hacia el pecho, rotándola  suavemente a derecha, hacia atrás, a la izquierda y hacia adelante. Repite varias veces. Repite nuevamente con el procedimiento contrario (Abajo, izquierda, atrás, derecha, abajo).
  • Estiramientos: Ponte de pie y respira profundo estirando los brazos hacia el techo, poniéndote de puntillas y estirando todo el cuerpo. Luego exhala mientras bajas los brazos hacia tocar la punta de los dedos de tus pies. Estira todo lo que puedas.
  • Saltos: Da 20 o 30 saltos unos minutos antes de subir al escenario. Con ésta técnica liberarás la tensión acumulada a través del ejercicio físico y cuando te pongas delante del público estarás en un estado de calma placentero, y además el ejercicio te habrá dado la suficiente fuerza para comenzar con potencia tu presentación.

Como ves, es normal sentir nervios, incluso si has practicado mucho (Seguramente, el mejor remedio sea ese: practicar mucho).  En cualquier caso, sentir nervios está bien porque a la vez, tendrás un aporte extra de adrenalina a tu disposición que te resultará muy útil para comunicar el mensaje con fuerza. Incluso si piensas que darás tu charla cargado de señales de nerviosismo que la gente notará, lo cierto es que no, la audiencia seguramente no lo notará: No notarán que tu corazón está mas acelerado de lo normal ni tampoco que tus manos están sudorosas. Así que la próxima vez que tengas que hacer una presentación, sal al escenario y usa ese extra de energía que te dará la adrenalina para ofrecer una charla llena de fuerza y pasión. ¡Tu audiencia te lo agradecerá y te aplaudirá por ello!

Aprende las claves para hablar en público