
Quizás te has preguntado alguna vez por qué existen equipos en los que las personas participan dando todo lo que tienen y otros en los que simplemente esto no ocurre
Si estás en una empresa, puedes decir que las personas participan en un equipo porque el jefe se lo ha dicho y como es el que les paga, tienen que cumplirlo.
Esta puede ser una explicación inicial pero, si ahondamos un poco más, se nos queda algo vacía. Preguntémonos por ejemplo: ¿Por qué hay personas que trabajan como voluntarios en zonas subdesarrolladas sin recibir dinero a cambio y sin que nadie les mande?
O preguntémonos: ¿Por qué hay personas que se juntan en asociaciones y desarrollan proyectos beneficiosos para la comunidad aunque nadie les pague por ello ni nadie les mande?
Estos son dos ejemplos muy interesantes de que el dinero juega un papel secundario en la motivación a la hora de participar en un proyecto y de que hay más cosas que influyen a la hora de que las personas se involucren.
Pensando sobre por qué las personas trabajan en voluntariados internacionales o son partes de asociaciones podemos sacar dos conclusiones claras: Participan en ellos porque van a cumplir un objetivo en el que creen. Este puede ser ayudar a los niños de África a aprender a leer o ayudar a una comunidad a sentirse viva ayudando a organizar actividades sociales y culturales.
Así, tú participarías en un voluntariado internacional si crees que el objetivo servirá para hacer que mejoren sus condiciones de vida y además es algo que tienes capacidad de hacer.
Con esto podemos establecer un primer punto que es necesario para involucrar a las personas en tu equipo: Necesitas una causa en la que las personas crean. Debes tener una misión que cumplir y eso seguramente no tendrá que ver con el dinero, que es un factor motivador secundario, no principal. Una causa en la que las personas crean es un potente elemento atrayente.
Como también lo es ofrecer participar en equipos con profesionales de primer nivel (Que a su vez puede que hayan sido atraídos por la causa).
Pero puede que en tu empresa no exista esa causa que atraiga a la gente (Quizás trabajas en una empresa de desarrollos inmobiliarios en la que el único objetivo es obtener el máximo beneficio para los accionistas). Si este es el caso, algo interesante es ofrecer a los miembros del equipo la posibilidad de aprender nuevas habilidades en ese proyecto.
Pero una vez que la causa está fijada, existen otras cosas que hay que tener en cuenta para que todo funcione perfectamente. Y aquí entramos en mantener unas condiciones de trabajo óptimas, sobre todo en lo relacionado con tus compañeros de trabajo.
Después de tener una causa, será muy útil que en tu equipo se hayan establecido unos objetivos que cumplir, porque así sabes a dónde ir. Al hilo de esto, es necesario que cada miembro del equipo conozca las expectativas, es decir, qué se espera de él en cuestión.
Y también es necesario que conozcan las actitudes correctas que serán valoradas. Fijar las actitudes correctas y recompensarlas reconociéndolas en público es muy importante porque así todo el equipo sabrá cómo tiene que actuar. Habrá un código de conducta establecido para todos, en lugar de tener que adaptarse a lo que el jefe le parezca en cada ocasión dependiendo de cómo se encuentre.
Te habrás dado cuenta que cuando tú formas parte de un equipo, te gusta que se te escuche. Quizás no es necesario que tus aportaciones sean tenidas en cuenta en todas las ocasiones, pero sí que te gusta que se te pregunte, que se te escuche, que se te invite a participar en asuntos comunes.
Por supuesto, para que el equipo funcione como un equipo, los miembros deben confiar entre sí y apoyarse mutuamente. Es muy importante responder a las cuestiones que tengan los compañeros en tiempo y forma, y no dejarlos colgados horas o días esperando una respuesta. Ofrece ayuda a un compañero si ves que lo necesita. Pide ayuda a tu equipo si la necesitas. Y nunca, nunca, nunca claves cuchillos por la espalda. Solo con una actitud honesta y transparente se fortalece la confianza entre los miembros.
La confianza también se fortalece a través de sesiones fuera del trabajo. Deja tiempo para salir a hacer alguna actividad en la naturaleza con tu equipo, o para visitar juntos algún lugar interesante, o para simplemente hacer una barbacoa juntos un día de primavera tras el trabajo. Este tiempo de esparcimiento fortalecerá esas relaciones de equipo. Estas acciones las puedes realizar cuando tu equipo haya cumplido algún objetivo intermedio y así reforzarás la motivación.
Por supuesto, también tiene que existir un salario adecuado. Pero ojo, aquí es importante recompensar los éxitos conseguidos por el equipo en su conjunto. Es decir, a la hora de recompensar un equipo, no podemos hacerlo recompensando acciones individuales sino éxitos grupales. Y es que en un equipo de fútbol puede que sea el delantero el que marque goles, pero sin una buena defensa, sus goles seguramente no valdrían de mucho… El premio es para el conjunto del equipo, no para un miembro solamente.
Por último, también debe existir un grado de libertad adecuado. Y es que a nadie nos gusta sentir que estamos siendo continuamente controlados en cada acción que hacemos: debe existir la libertad necesaria para tomar las decisiones apropiadas encaminadas a lograr los objetivos. Esta libertad va asociada a que los miembros del equipo sean responsables de la consecución de los objetivos y en cierta medida en la forma en que esos objetivos se consiguen.
Como te habrás dado cuenta, conseguir equipos en los que los miembros estén involucrados tiene que ver mucho con una voluntad de que eso sea así. Por un lado, voluntad de quien crea el equipo de que sus miembros estén integrados y por otro lado, voluntad de esos miembros de querer pertenecer, participar e integrarse en un equipo.
Y es que, si todos no ponen de su parte, se respetan y colaboran, el equipo no funcionará y será hora de mover algunas piezas.
