
No. Esa palabra. Aprender a decir que no es liberador y es algo a lo que hay que aprender porque quizás no estamos entrenados para ello y es tan importante como decir que sí: Y es que nuestro tiempo es limitado y todo esto consiste en escoger bien las cosas que hacemos, y que esas cosas que hacemos sirvan para alcanzar nuestros objetivos. Y para eso tenemos que rechazar hacer algunas otras, porque hacerlas llevará tiempo, esfuerzo y dedicación. En este artículo aprenderemos algunas claves que te ayudarán a decir que NO cuando debes hacerlo.
Todos hemos pasado por esa situación en la que una persona te pide algo y le dices que sí aunque esté mal hacerlo, aunque no tengas tiempo. Pero, ¿por qué lo haces?
Quizás esa persona es tu superior y simplemente te parece que no puedes decir que no. Quizás esa persona es alguien a quien respetas y también te parece que no puedes decir que no. Quizás esa persona te ayudó a ti y quieres devolverle el favor. Quizás esa persona confía en que tú le ayudarás y por eso te pide a ti que efectivamente le ayudes, y para no defraudarla, lo haces. Quizás esa persona necesita ayuda y te da pena (aunque también puede que esté utilizando el truco de intentar dar pena para que le ayudes).
Pero en el fondo sabes que no está bien decir que sí en esta ocasión. Sabes que no vas a tener tiempo suficiente y que ya tienes unas tareas programadas y que eso para lo que te piden ayuda no es una urgencia, por mucha urgencia que ponga en que lo hagas quien te lo manda. Sabes que si lo haces ahora vas a tener que quitar de cosas importantes en las que estás trabajando o de tu familia. ¿Realmente tienes que decir que sí? ¿Hay alguna forma de decir que NO?
En este caso, una buena estrategia es exponer claramente a tu jefe en cuántas cosas estás trabajando ahora mismo y como irremediablemente uno de esos proyectos tendrá que ser retrasado si te pones a trabajar en ese asunto nuevo que te ha pedido.
Otra buena estrategia (Y muy recomendable) es tener una agenda programada con antelación de una semana (Mejor aún de dos semanas). Para ayudarte con ello, imagínate que vas a hacer un viaje comercial de cinco días a, digamos, Madagascar. Obviamente prepararías el viaje con antelación intentando exprimirlo al máximo, ¿verdad?. Pues haz lo mismo para tu trabajo aunque no tengas que ir a un viaje comercial a Madagascar. Lo primero que debes hacer es planificar y bloquear espacios de tiempo en tu agenda de forma activa: Empieza por bloquear los espacios para reuniones que tengas. Luego bloquea tiempo para hacer deporte (solo o en grupo, pero es importante que hagas deporte porque te ayuda a mantener una actitud correcta). Posteriormente pasa a bloquear espacios en los que desarrollar tareas como escribir un informe, revisar alguna cosa, pedir algún presupuesto, etc. Es importante que evites distracciones como el teléfono o el email; destina una determinada hora de tu tiempo para revisar y responder correos y hazlo solo en ese momento. Igualmente, no dejes que las llamadas te distraigan. Devuélvelas todas en un hueco que hayas fijado, que puede ser en el momento en que estás conduciendo en el coche o esperando en el aeropuerto a coger un avión. Por último, es conveniente que pongas fin a tu jornada laboral, y para esto una opción muy útil es bloquear tiempo para tu familia o tu ocio tras el trabajo, dándole así la importancia que tiene y que merece.
Además, bloqueando espacios de tiempo verás cómo tu productividad aumenta. Al tener una agenda ya cerrada con antelación también comprobarás que te es más fácil decir que no, o por lo menos te es más fácil no caer en el error de decir que sí a todo inmediatamente y dejar lo que estás haciendo para hacer aquello que se le ha ocurrido a alguien que hagas.
Pero por supuesto tienes que tener cierta flexibilidad; y es que si se está comenzando a quemar el edificio en el que trabajas y tu jefe te pide que les ayudes a llevar cubos de agua para apagarlo pues no te vas a quedar terminando de escribir ese informe …
Quizás tu problema es otro. Quizás tu problema es que haces cientos de tareas diferentes cada día, tareas que no te dejan tiempo para centrarte en lo que mejor haces. Pero justamente lo más importante es encontrar formas de delegar aquellas tareas que te distraen de hacer lo que mejor sabes hacer. Y es que cuando te dedicas a hacer lo que mejor sabes hacer, consigues más cosas. Y tu carrera, tu negocio o tu vida personal florecen.
Pero la cuestión es: ¿cómo puedes liberar tiempo para hacer eso que mejor haces? Es difícil, si ya tienes algo de éxito verás que el éxito tiende a crear cosas improductivas alrededor: más meetings, más proyectos, más decisiones, más supervisión, más cosas en tu lista de quehaceres.
Muchas veces hacer más cosas significa conseguir menos justamente porque te centras en cosas que son improductivas, así que lo mejor que puedes hacer es eliminar cosas de tu lista de cosas pendientes. Aprende a decir NO. Para ello, cuando te propongan algo, puedes preguntarte lo siguiente:
- ¿Esto me beneficia de alguna forma? Ese ‘beneficio’ puede llegar de forma financiera, como aprendizaje profesional, o quizás como más satisfacción. Sólo tú decides si algo que te proponen te beneficia o no. Si no ves que te vaya a beneficiar, igual no lo debes hacer.
- ¿Es esto más importante de lo que estoy haciendo actualmente? Ten en cuenta que ya tienes objetivos que son innegociables como cumplir tus objetivos financieros, tus objetivos de salud, cuidar de tu familia… Pero, ¿qué ocurre acerca de esos otros objetivos que sí son negociables? Entonces debes decidir si lo que estás haciendo es más importante de lo que se te propone. Pongamos que un amigo te propone correr juntos un marathon. Te gusta la idea, pero sabes que eso llevará tiempo que tendrás que quitar de otras actividades de ocio, como ese curso de fotografía que has comenzado y que también te gusta. ¿Es más importante lo que te proponen que lo que estás haciendo? ¿Puedes permitírtelo? Solo tú decides si puedes y si correr un marathon es más importante…
Como mencionábamos al principio, las cosas a las que dices que sí son tan importantes como a las que dices que no para alcanzar tu objetivo. Pero antes de nada, asegúrate de que efectivamente tienes un objetivo claro y una estrategia en la que planifiques activamente acciones para alcanzarlo. Así te será más sencillo saber a qué cosas debes decir que sí y a qué cosas debes decir que no.
Y no lo olvides: decir que NO a algo significa decir SÍ a eso otro que te importa.
