
Seguramente conocerás a gente que sabe exactamente qué quiere hacer con su vida. Quizás de pequeños decidieron que querían ser psicólogos, médicos, astronautas, ingenieros de software, o quizás arquitectos. O quizás su carrera o su posgrado les marcaron un camino claro.
Y habrás visto que, como lo tenían clarísimo, sus decisiones eran fáciles y se encaminaban hacia conseguir el objetivo que se habían puesto en mente. Estudiaron lo que necesitaban, desarrollaron las habilidades que les hacían falta y, como consecuencia de los conocimientos y habilidades que tenían, encontraron el puesto de trabajo que buscaban y además están felices y su trabajo les apasiona.
Pero hay otra mucha gente que no sabe exactamente qué hacer con su vida. Esto no está necesariamente mal. La única pega es que para encontrar tu pasión tendrás que ir probando aquí y allá. Y dar con esa pasión a veces no es tan sencillo…
Pero comencemos por el principio, ¿a qué llamamos encontrar nuestra pasión? Podríamos describir pasión como ‘aquellas cosas que de manera natural te motivan, te inspiran y te llenan de energía’.
Y siguiendo por el principio: ¿Cómo sabe un niño pequeño que de mayor quiere ser, por ejemplo contable, y además está seguro que esa es su pasión aún cuando no sabe cómo es el trabajo?
La respuesta es que no lo sabe, pero hay algo interesante que podemos contar sobre todo esto: Cuando nacemos, nuestras neuronas están todas hiperconectadas entre sí. Durante los primeros años de nuestra vida, esas conexiones se van reduciendo, potenciando aquellas que nos ayudan a desarrollar fortalezas que nos sirven para sobrevivir en el ámbito donde crecemos y dejando de potenciar aquellas otras que menos usamos. De alguna forma esos primeros años de vida marcan nuestra existencia formando patrones de conducta que se repiten constantemente sin que nos demos cuenta y hasta cierto punto condicionan qué nos gusta o por qué elegimos algo instintivamente. Estas conexiones son plásticas no obstante, y las más recientes investigaciones demuestran que conexiones neuronales que no existían previamente se pueden crear a lo largo de nuestra vida (Pero como te puedes imaginar, esto lleva tiempo).
Seguramente para explicar la elección racional que hace el chico anterior de que quiere ser contable, tenemos que acudir a la formación que recibe esa persona en su casa, en la escuela y en su entorno más cercano. Quizás, siguiendo con el ejemplo anterior, ese niño nació en una época de crisis o en un entorno afectado por ella y vio o le dijeron que los contables siempre iban a ser necesarios y que, además, como el sacaba buenas notas en matemáticas, se le daría bien. Así ese chico que nunca había visto un balance ni conocido a ningún contable, decide que quiere ser contable de mayor y se pone en marcha. Una vez que la decisión está tomada, todos sus esfuerzos van enfocados a tener los conocimientos y habilidades necesarias para obtener esa carrera.
¿Y qué ocurre luego? Pues que se convierte en un contable. Y como sabe hacer un buen trabajo y además gana dinero con ello, se siente realizado y motivado. Igual, si en lugar de tareas contables, en su empresa le pusieran a contratar seguros, pues esa persona se frustraría porque quizás no sabe bien cómo hacerlo ni tiene los conocimientos adecuados.
De alguna forma, este adolescente ha creado su pasión y se ha convertido en ella. Esto, como decíamos antes, puede ocurrirte siendo un adolescente, o a través de tu carrera o tras el paso por estudios de posgrado o quizás más adelante tras un periodo de pruebas y reflexión. Lo importante de todo esto es saber que lo que más nos motiva es trabajar en cosas que conocemos y que sabemos hacer. Y que la gente valora, no olvidemos esto último porque es necesario cobrar por ello.
De esta forma, cuando hemos aprendido a hacer algo, lo desarrollamos con soltura y nos pagan por ello, seguramente eso nos motive y nos llene de felicidad, convirtiéndose así en nuestra pasión. Si además esas habilidades coinciden con aquellas conexiones que nuestro cerebro desarrolló cuando éramos bebés, esa pasión será una fortaleza y, con el debido entrenamiento, podremos convertirla en un talento de clase mundial.
Por el momento solo vamos a llegar a cómo descubrir tu pasión y tu carrera de ensueño. No es algo obvio y puede resultar difícil (y puede llevar algún tiempo), pero a largo plazo, encontrar el trabajo que haga que te levantes con energía cada mañana es algo que absolutamente merece la pena.
Primero, vamos a pensar
Existe mucha gente que sabe que no son felices con lo que hacen, pero que simplemente no saben qué les gustaría estar haciendo en su lugar, ni cuáles son sus mejores habilidades. Y es lógico: Cuando has pasado haciendo algo durante un tiempo, puede ser difícil pensar de otra forma de la que estás acostumbrado a pensar.
Pero hay buenas noticias: Hay unos pasos con los que podrás saber en qué eres bueno, qué te interesa realmente y qué puede ser potencialmente una nueva carrera para ti.
Tu primer paso es pensar sobre las frases que te ponemos a continuación y completando los espacios en blanco.
- Si pudiera elegir un amigo con el que intercambiar mi trabajo, elegiría ______ , porque _______
- Siempre me ha interesado saber cómo sería hacer ________. Me parece interesante porque _________
- Si tuviera la educación o habilidades correspondientes, intentaría _______ , porque ________
- Si tuviera que volver a estudiar mañana, escogería __________ , porque _________________
- Mis compañeros de trabajo y amigos siempre me dicen que se me da bien ________, porque ___________
- Lo que más me gusta de mi trabajo actual es __________, porque ______________________
- Si mi jefe me dejara, haría más _______________________, porque _____________
- Si tuviera un día libre que tuviera que gastar trabajando en algo, elegiría ___________, porque ______________________
- Cuando me jubile, me gustaría ser reconocido por _______________, porque ______________
Cuando hayas completado las frases anteriores, échale un vistazo a tus respuestas y comprueba si puedes ver algunos patrones. Puede que encuentres algunos patrones claros (Por ejemplo, puedes encontrar con que todo en tu lista está relacionado con deportes) y puede que encuentres temas comunes, como creatividad o cuidar de otros. Estos patrones no apuntan a la trayectoria profesional que buscas, pero saber qué valoras, qué te gusta y por qué te gustaría ser recordado es una gran forma de comenzar a profundizar en tu pasión. Si encuentras problemático descifrar tus respuestas llama a un amigo y pregúntale estas mismas cuestiones. También puedes enviarle tus respuestas y preguntarles si ven algún patrón (Y es que a veces es bueno contar con una mirada objetiva que vea lo que quizás uno no puede…)
Ahora vamos a hacer pruebas
Eso de que alguien diga ‘¡Esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida!’ es un mito para la mayoría de la gente. Quizás vio algo que le interesaba en una carrera, fue aprendiendo y probando; esa experiencia justo encajaba con sus fortalezas y se ha acabado convirtiendo en su pasión.
Antes de tener un momento de clarividencia así hay que pensar acerca de qué quieres hacer y probar un poco a ver si realmente es así o si quizás te gustaba la idea que tenías del trabajo pero eso no se corresponde con la realidad. Por ejemplo, puede que te encante el diseño, pero tras tomar alguna clase de Photoshop te das cuenta de que estar sentado tras un ordenador todo el día no es para ti. O quizás hayas soñado con planear eventos, pero tras ayudar en la organización de algunos, te das cuenta que lo que realmente te gusta es la sección de catering. La verdad es que solamente tras probar cada trabajo tendrás una idea clara de si te gusta o no.
Así, una vez que hayas pensado qué quieres hacer, puedes probar haciendo lo siguiente:
-Encontrar un proyecto de voluntariado relacionado que puedas desarrollar (Por ejemplo, ayudar a un amigo a planear el presupuesto o diseñar un folleto para una ONG).
-Tomar clases (De Python, de Photoshop, de hablar en público o de lo que te interese)
-Preguntar en tu empresa si puedes coger alguna tarea de tu área de interés.
-Comenzar un blog.
-Pasar tiempo con la gente que hace lo que te interesa como medio de vida (Sommeliers, fundadores de startups, o lo que sea). Las entrevistas con gente son tu mejor arma para explorar posibles carreras. La verdad es que hablar con gente que hace cada día lo que tú pretendes puede ser una gran forma para ver si eso puede ser algo que puedas perseguir como trabajo o quedártelo como hobby. En esas reuniones no olvides preguntar cómo empezaron, qué les encantaba y qué odiaban del sector en su conjunto.
En este punto, recoge información como si fueras a escribir una tesis sobre ese nuevo puesto de trabajo que te interesa. Algunas cuestiones sobre las que debes pensar cuando explores son:
Trayectoria profesional:
¿Cómo llega la gente a este sector? ¿Qué opciones de empleo hay en este sector? ¿Qué tipos de personalidad atrae esta trayectoria profesional?
Puesto de trabajo:
¿Qué background tiene la gente que entra en este puesto de trabajo? ¿Cuáles son los mejores y los peores aspectos del puesto de trabajo? ¿En qué empresas podría trabajar? ¿Cuál es el salario para esa posición y el salario potencial futuro?
Habilidades:
¿Qué habilidades necesito? ¿Cómo se desarrollan esas habilidades?
Por último, date un tiempo para pensar
Encontrar tu pasión es un mix de investigación práctica y de sensaciones personales, así que es importante prestar atención a cómo te sientas cuando vayas descubriendo más y más de esa opción que has escogido. Recuerda que escoger ahora una no te compromete para siempre con esa elección, puedes volver a hacer este ejercicio una y otra vez.
Realmente no sabrás todo acerca de algo hasta que no lo pruebes, así que prueba. Y si pruebas algo que no te gusta, no te preocupes, está bien. Considéralo como parte de un aprendizaje, déjalo y pasa a la siguiente idea. Poco a poco irás centrando el tiro y acabarás encontrando tu pasión.
