Por qué debes hacer tu cama todas las mañanas

¿Por qué tú, que has estudiado en el extranjero y tienes un máster en una importante escuela de negocios y además experiencia internacional en empresas de primer nivel debes hacer tu cama todas las mañanas?

‘Esta tarea es una tarea de nulo valor añadido y, por lo tanto, no corresponde a alguien de mi categoría’, puedes pensar. Y quizás hasta tengas parte de razón.

Pero las implicaciones quizás son mucho más profundas que simplemente hacer una cama…

Durante el instituto residí en un internado. Una experiencia inolvidable y súper divertida y que yo recomendaría a cualquier joven. Y es que  cuando eres adolescente, que te junten a convivir con otros adolescentes que son igual de inconscientes, igual de salvajes y que tienen las mismas ganas de vivir que tú es algo que te marca de por vida.

Por supuesto no nos dejaban allí a nuestro libre albedrío, no podíamos hacer lo que nos diera la gana. Teníamos nuestro horario marcado de estudio, nuestras horas de comida y nuestro tiempo destinado a ocio. Y además los educadores de la residencia eran estrictos con que cumpliéramos esos. Había disciplina, pero una disciplina bien llevada; no imponían miedo. Sí respeto.

Ahora, cuando miro desde la distancia, veo cómo nos educaron en la residencia: Nos dejaban hacer pero sabíamos que siempre estábamos supervisados y que, debido a ello, no podíamos hacer lo que nos viniera en gana en cada momento sino lo que tocaba.

Una de esas formas de fortalecer la disciplina de los alumnos era hacer la cama. Lo cierto es que nadie nunca nos dijo que teníamos que hacer la cama. No recuerdo que nadie nos obligara nunca a ello de forma explícita. Pero no es menos cierto que, si un día no hacías la cama, ese día el servicio de limpieza no limpiaba tu habitación. Así que desde bien jovencitos aprendimos a hacer la cama.

Pero… ¿Qué tiene de especial hacer la cama? ¿Acaso no es solamente una tarea que puede hacer cualquiera y que yo no debo hacer porque se supone que yo hago tareas de alto valor añadido?

Es una cuestión que te preguntarás, y con razón. Pongámoslo ahora en contexto:

Hacer tu cama por las mañanas es algo más que hacer tu cama. Significa que cuidas lo que tienes a tu alrededor, que te importa el lugar donde descansas. No hacerlo significa justo lo contrario: No te importa lo que tienes a tu alrededor ni el lugar en el que descansas. Podríamos ponerlo al mismo nivel que llevar siempre unos zapatos bien lustrosos o una camisa bien planchada.

Si alguien llega a tu casa y ve que tu cama está hecha, no le dará más importancia. Si llega y ve que no está hecha, es todo un símbolo de que no cuidas lo que tienes. Lo mismo se puede decir si sales de casa con los zapatos sucios o la ropa sin planchar. Son cosas que dicen mucho de ti. Y si tú no cuidas de ti, es difícil que nadie suponga que puedes cuidar de otros (Otras personas, otros negocios…llámalo como quieras).

Además, realizar una tarea que no crees que corresponde a tu nivel te vuelve humano y cercano. Te humaniza y así te pones al nivel de los demás. Seguro tienes capacidad más que de sobra para realizar otras tareas con un nivel intelectual mayor, pero también eres capaz de desarrollar esas pequeñas tareas que te ponen al nivel de todos. Y esto hace que la gente que tienes a tu lado se sorprenda y te mire como a alguien que, además de hacer esas grandes cosas, también hace su cama. Y no dudes que te tendrán más respeto por ello.

Hacer tu cama al comenzar el día de alguna forma te posiciona con una actitud de hacer cosas y hace que mentalmente tu predisposición a comenzar a trabajar y a dejar tareas finalizadas sea mayor. Ya has comenzado, ya has entrado ‘en faena’ haciendo tu cama. Ya tienes una tarea finalizada. Ya has calentado, ahora ya no te cuesta seguir. Ese simple gesto de hacer tu cama te empujó a seguir haciendo y finalizando cosas.

Así que ya lo sabes, con ese pequeño gesto de hacer tu cama empezarás el día con buen pie y fortalecer el respeto entre los que tienes cerca en ambas direcciones. Mañana no lo pienses: haz tu cama y crea un hábito. Te ayudará a ser mejor.