Cómo motivar equipos

A todos nos gusta saber que formamos parte de un equipo ganador, un equipo que tenga un objetivo  claro, en el que nuestra opinión sea tenida en cuenta y en el que los compañeros pongan de su parte para apoyar, tanto al equipo como a sus miembros cuando lo necesiten.

Cuando estamos dentro de uno de esos equipos queremos seguir perteneciendo  a él y además nos apetece participar y sumar. En este artículo desvelaremos las claves para formar estos equipos, que parten de la motivación.

Para formar equipos ganadores y donde sus miembros se sientan a gusto, es necesario que entre en juego la motivación, y no solo la económica, que no es suficiente. Es conveniente desarrollar programas de reconocimiento que hagan brotar en las personas un deseo por ayudar.

Pero, ¿para qué complicarnos si podemos azotar con el látigo a la gente y hacer que las cosas más o menos funcionen? Bueno, motivar con emociones primarias del tipo miedo, codicia o ambición también funciona, es verdad, pero solo hasta cierto punto. Y es que estos aspectos no crean compañerismo ni voluntad de aceptar a los demás miembros del equipo. Es decir, es posible que haya resultados pero es seguro que  nunca existirá equipo.

Ahora, ¿Qué podemos hacer para crear estos equipos ganadores en los que  da gusto participar? Para comenzar, debemos asegurarnos de usar los mayores elementos motivadores:

No hay nada que motive tanto como la oportunidad de unirse para alcanzar un objetivo común y compartido. Asegúrate que sirva para conseguir algo que merezca la pena, que sea un desafío; y es que parece que los humanos nos esforzamos más cuando nuestras posibilidades de éxito son entre 1/2  y 2/3… Por supuesto habrá un riesgo, que debe ser controlado.

Es también muy interesante que el equipo participe en la fijación de objetivos intermedios para que se genere un mayor compromiso. Así,  cuando esos pequeños objetivos intermedios se vayan logrando, irán generando al mismo tiempo un poso de ilusión, confianza y motivación para seguir.

Es importante que las personas que formen parte del equipo tengan la oportunidad de aprender cosas nuevascon tareas desafiantes y enriquecedoras; que el trabajo sirva de desarrollo personal y profesional. Y que haya un alto grado de autonomía. Ten esto en cuenta cuando reclutes a los miembros del equipo. Los demás aspectos como el salario, que los integrantes del equipo sean amigos, que haya oportunidades de promoción… parece que no motivan tanto y quedan relegados a un segundo lugar.

Si para el equipo estás reclutando voluntarios dentro de tu organización, debes saber que los voluntarios se ofrecerán libremente y de mejor grado cuando sepan que van a aprender algo, cuando se les reconoce su trabajo o cuando vayan a participar en una red de trabajo con profesionales de reconocido prestigio.

Una vez tenemos los objetivos marcados y el equipo dispuesto, debemos prestar muchísima atención a la dinámica de funcionamiento interna, a cómo interactuamos los miembros con el resto de personas  del equipo. Para que el engranaje de nuestro equipo funcione cada vez mejor y sus miembros se sientan cada vez más cómodos e integrados, asegúrate de seguir las reglas básicas para motivar. Y es que los equipos con pocas tensiones se animan unos a otros. Dar ánimos significa motivar. Dar ánimos une, crea una atmósfera de compañerismo, de voluntad de aceptar a los demás y de motivarlos. Para hacerlo de manera correcta sigue estos consejos:

  • La forma más fácil de motivar a alguien es que se involucre en el trabajo. Así, delega cuanto puedas, potencia que se ocupe de cosas, cuenta con su colaboración en el establecimiento de objetivos, comparte éxitos y ajusta los errores.
  • Di a tu equipo que lo que hacen es importante y da las gracias
  • Quédate solo con las acciones positivas de tu equipo, refuérzalas reconociéndolas.
  • Al hilo de lo anterior, no  pongas el foco en los errores sino en la meta que se ha fijado. Así, adopta una actitud de aprendizaje frente a los errores ofreciendo una crítica constructiva sobre ellos. Puedes usar la técnica sándwich: Refuerzo de una actitud positiva + aspecto a mejorar + refuerzo de otra acción positiva. Refuerza siempre acciones positivas. 
  • Define actitudes de excelencia y comportamientos adecuados y reconócelos con el resto del equipo cuando se den. Cuando alguien hace algo excelente, cuéntalo y dale el reconocimiento que merece.  No se persigue la excelencia si no se recompensa. Cuando alguien del equipo haga algo positivo, reconócelo inmediatamente y de una forma cercana. Cuenta historias sobre las actitudes a seguir para que sea más fácil recordarlas.
  • Reconoce el buen trabajo cuando ocurre: Recompensar el talento y el esfuerzo hace que los compañeros se esfuercen en conseguir el mismo trato. Y es que a todos nos gusta y nos llena de alegría que se nos reconozca nuestro trabajo cuando nos hemos esforzado y lo hemos hecho bien.
  • Ofrece ayuda y pide ayuda. Comparte información. Apoya a tus compañeros.
  • No dejes colgados a tus compañeros cuando te hayan preguntado algo o necesiten algo de ti, debes responder en cuanto te sea posible. No hacerlo crea una dinámica de pasotismo muy peligrosa que lleva al individualismo y destruye totalmente los equipos (lleva a pensar ‘aquí cada uno va a lo suyo, por lo tanto yo también).
  • Celebra los éxitos. Es importante que los hitos intermedios que se vayan logrando los celebres para aumentar la motivación. Puede que incluso tú seas reticente a hacerlo, pero debes saber que esas pequeñas celebraciones fortalecen la cohesión y potencian la motivación.  
  • Muestra interés por las carreras profesionales de tu equipo. Quizás los miembros de tu equipo quieran crecer en tu empresa, o quizás no. Debes saberlo en cualquier caso y tenerlo en cuenta.
  • Fomenta la rotación interna para que todos los miembros conozcan el funcionamiento de otros departamentos o funciones.
  • Evaluación y feedback: Guarda un espacio para sentarte con cada miembro del equipo y chequear qué cosas están yendo bien y qué cosas son mejorables. Un buen momento puede ser a la consecución de un hito intermedio. Recuerda no juzgar y mantener siempre una actitud positiva y constructiva.
  • Cuando quieras llegar a alguien, no juzgues. No tienes que estar de acuerdo, solo tienes que entender para ser capaz de motivar. El hecho de que tú no compartas su postura es irrelevante.
  • La motivación es tambiénalgo personal. Interésate por las aficiones o vida privada de los miembros de tu equipo. Seguro que conociendo dos o tres cosas encontraréis algo en común de lo que hablar…

Todo esto que hemos contado tiene una utilidad muy clara y visible que podemos explicar con el símil del carro: Cuando llevamos un carro que va cuesta arriba, no es lo mismo que lo empujemos nosotros solos a tener un equipo de gente distribuido por la parte de atrás, por los laterales y por la parte delantera que  empuje y tire al mismo tiempo sin entorpecerse.  Esto es lo que conseguirás motivando a tu equipo.