
Alicia se encuentra en una encrucijada de caminos. A su lado hay un árbol en el que está subido el gato de Cheshire, al que le pregunta:
Alicia: ¿Puedes decirme qué camino debo coger desde aquí?
Gato de Cheshire: Eso depende en buena medida de a dónde quieras llegar…
Alicia: Eso no me importa demasiado
Gato de Cheshire: Entonces tampoco importa mucho qué camino cojas
Alicia: Siempre y cuando llegue a algún sitio
Gato de Cheshire: ¡Oh!, seguro que eso sucede si caminas lo suficiente
Este diálogo es un ejemplo muy interesante para definir por qué debemos tener una dirección y qué ocurre si no la tenemos.
Y es que si no tienes una dirección hacia la que ir ni un plan para lograr ir hacia ese lugar que has marcado, irás hacia donde te lleve la corriente. Quizás, si eres Alicia, escojas ir por el camino del centro, que parece más luminoso. Y unos cuantos kilómetros más adelante, quizás decides girar a la izquierda porque los árboles parece que tienen las hojas más verdes y además escuchas música de fondo. Y unos cuantos kilómetros más adelante quizás te encuentras otra encrucijada y decides de nuevo girar a la izquierda porque ves que por allí parece que hay más flores y a ti te gustan las flores. Y unos cuantos kilómetros más te habrás topado de nuevo con el gato de Cheshire dormitando en el árbol en el que lo dejaste. Habrás vuelto al mismo punto. Tras haber conocido parte del bosque eso sí. O peor aún, puede que te hayas perdido en el bosque, se haga de noche y no lleves brújula, ni comida, ni tienda de campaña…
Para tener una carrera profesional exitosa, hay que decidir hacia dónde ir y luego planificar. También es útil pensar en posibles contingencias. Pero vamos paso por paso:
Decidir hacia dónde ir es una tarea que te puede resultar muy sencilla o extremadamente compleja. Si no lo tienes claro, leer el artículo ‘descubre tu pasión’ te puede ayudar.
Primero tienes que tener claro dónde quieres estar (Ser emperador del mundo, ser el CEO de la empresa, ser el más rico del mundo, ser director de ingeniería de Google…) Solo tú sabes dónde quieres estar, así que decídelo. Ten en cuenta no obstante que lo que decidas tiene que ser algo lógico; es decir, puedes proponerte crear un website que compita con Facebook, pero si te has graduado en Historia del Arte y apenas conoces cómo funciona la programación informática, esto te llevará mucho tiempo y te resultará muy difícil. Seguramente sea más realista en este caso que te propongas ser el Director del Museo del Prado, por poner un ejemplo.
Una vez que hayas decidido dónde quieres estar, lo siguiente es hacer un plan:
Para ello, primero estudia la industria en la que quieres estar y descubre cual es la progresión de carrera hasta encontrar el puesto que te has fijado. Una estructura muy recurrente de progresión y aplicable a grandes rasgos a muchas carreras es la siguiente:
Junior > Mando intermedio > Senior > Ejecutivo
Si has descubierto que son más pasos, debes anotarlos.
Ahora, fíjate que cada uno de esos pasos requiere tener unos determinados conocimientos y haber desarrollado unas determinadas habilidades, así que estudia qué es necesario tener para ir escalando esos peldaños y trabaja en desarrollar esos conocimientos y habilidades. Te habrás dado cuenta que conseguir más dinero es una consecuencia de todo eso que haces o has aprendido. También te habrás dado cuenta de que una vez que sepas de qué está compuesto cada escalón, no te llevará mucho adquirir lo necesario para hacer realidad tu plan.
Una vez tenemos claro qué queremos y los pasos necesarios, vamos a escribir el plan. Será nuestro plan de carrera personalizado, y lo podemos dividir en tres partes:
Corto plazo: Comprenderá un espacio temporal de cero a seis o quizás doce meses. Son aquellos trabajos que estás ejecutando actualmente y que ocupan tu día a día. Para estas tareas, para el día a día, organízate con una agenda o similar.
Recuerda que esto no será solo el día a día para ti: Debes estar pensando en el siguiente escalón, es decir, ascender a mando intermedio. En el corto plazo también detallaremos qué habilidades y conocimientos es necesario para ascender a esa posición de mando intermedio para ir adquiriéndolos.
Pongamos el ejemplo de que para ascender a mando intermedio es necesario saber inglés porque los mandos intermedios participan en proyectos internacionales. Así, además de desarrollar tu día a día, planificarás clases de inglés para tener esa habilidad desarrollada y poder ascender.
Medio plazo: Comprenderá un espacio temporal de uno a dos o quizás tres años. Este plazo corresponde al trabajo que está planeado pero no en ejecución todavía. Quizás es bueno que mantengas lo planeado a medio plazo en un lugar visible. Por ejemplo, puedes escribirlo en un folio y colgarlo en la pared. Si eres Junior, el medio plazo a la vista para ti es convertirte en el próximo escalón: Mando intermedio. Y pensar ya en las habilidades y conocimientos que debes tener para subir el siguiente escalón: Senior.
Largo plazo: Comprende un espacio temporal de 5 y más años vista. Aquello que tengas pensado hacer pero no hayas planificado aún. Es la dirección que hemos tomado. Aunque no está en ejecución ni planeada, no debemos perderla de vista. Es bueno colgarla en la pared con letras grandes para no olvidarnos de la dirección. Si eres Junior, el largo plazo para ti es convertirte en aquello que has elegido: Director del Museo del Prado. Esto es a lo que quieres llegar pero aún no ha llegado la hora de planificarlo. Anótalo y colócalo en algún lugar visible para que lo tengas siempre presente.
Recuerda que todos los planes que hagamos ha corto / medio / largo plazo deben tener acciones que permitan aplicarlos, de tal forma que cuando les llegue su momento se conviertan en realidad y no en meras ideas merodeando en el ambiente.
Es interesante también contar con un plan para contingencias. Y es que, pongamos el caso que tu objetivo es convertirte en un afamado reclutador de personal. Pero, mientras tú estás desarrollando con tesón tu tarea para ir ascendiendo, se está desarrollando de forma paralela software de reclutamiento cuyo porcentaje de acierto es cada vez mayor y que pronto hará que los reclutadores de personal sean una profesión del pasado.
Así, puedes desarrollar un plan de contingencia para que, cuando veas que ese momento va a llegar próximamente, puedas moverte a otra carrera para la que previamente has desarrollado habilidades. Así, quizás puedes haber pensado en avanzar desarrollando habilidades de ventas para que en caso que el software de reclutamiento elimine todos los trabajos de reclutador, tú puedas cambiar de carrera pasando a ser un profesional de ventas de software de reclutamiento.
