
Trabajar no solamente consiste hacer correctamente las tareas que tienes encomendadas. Ten en cuenta que en tu trabajo también vas a formar parte de una comunidad y que además dentro de esa comunidad quieres ser tú a quien promocionen.
Así, además de hacer bien tu trabajo, hay otros muchos aspectos que debes tener en cuenta. Hoy vamos a tratar sobre unas actitudes que se repiten con demasiada frecuencia en los centros de trabajo y que realmente no te ayudan nada a avanzar en tu carrera profesional:
Cotillear
Cotillear es la ocupación de las mentes vacuas, de aquellos que no tienen el suficiente trabajo que hacer. Cotillear es el dominio de los empleados con trabajos rutinarios que pueden hacer sin pensar, y que ocupan su mente con conversaciones inanes, rumores e historias maliciosas.
Porque cuando estás tomando un café a media mañana y justo llega María y te comienza a contar que le contó Juan que ha visto ya en varias ocasiones a Miriam, de marketing, saliendo del portal de Roberto, el de contabilidad; que incluso los ha visto cenando en un céntrico restaurante y que les ha visto cogidos de la mano. Y que el problema es que Miriam está casada y que Roberto está comprometido ya… Entonces, todo esto, ¿realmente qué tiene que ver contigo y cómo te va ayudar avanzar en tu carrera profesional?
La respuesta es que nada tiene que ver contigo (a no ser que seas el marido de Miriam o la prometida de Roberto o que eso les afecte negativamente en el trabajo y tú estés en su equipo) ni te va ayudar a ser mejor en el trabajo ni a avanzar en tu carrera profesional.
No quiere decir esto que no debas prestar atención, porque lo que te cuentan quizás pueda servirte, pero no debes entrar en el juego de contar cotilleos a todo el mundo porque serás visto como alguien vacuo y sin responsabilidades ni trabajo importante que hacer. Y tú quieres ser alguien que desarrolla cosas importantes, que sirven a la empresa y a ti para avanzar en tu carrera. Y además de serlo también lo tienes que parecer.
Así que no hables de otros si no están delante.
Quejarse
Que si hoy tengo mucho trabajo, que si además Margarita está de baja por una esguince de rodilla y eso no le impide trabajar desde casa pero como está de baja no lo hace, que si todo me toca a mí, que si los jefes son un desastre y no organizan bien las tareas, que si los junior solo piensan en que sean las cinco para salir a tomar algo y dejan el trabajo sin hacer…
¿Realmente quejarte sirve de algo? La respuesta es que no, y que además te identifica como alguien débil, que malgasta el tiempo quejándose en lugar de trabajando; que se desmotiva creando un círculo vicioso que hace que la desmotivación sea cada vez más grande y que te convierte en un imán para los quejicas profesionales.
En lugar de quejarte, ofrece soluciones que se puedan aplicar a aquello que te molesta o que no está bien.
Mentir
Puede que al principio comiences a mentir para salir de una situación embarazosa y te salgas con la tuya y le cojas el gustillo y sigas mintiendo y mintiendo y mintiendo…
Pero no te equivoques, las mentiras no llegan lejos y más tarde o más temprano te cazarán y tu reputación se hundirá por los suelos. Por no hablar de la confianza: La confianza que tanto trabajo te costó ganar ahora se derrumba por los suelos ante ti de repente, y volver a conseguirla no será tarea fácil ni rápida. Tus colegas no volverán a confiar en ti fácilmente. Y esto es importante, porque si nadie confía en ti, hagas lo que hagas vas a ser continuamente escrutado a partir de entonces. Recuerda que a quien le hayas mentido se sentirá estafado y defraudado, y se arrepentirá de haber depositado su confianza en ti. Y puede que incluso te quiera devolver la jugarreta.
Lo que en principio era un juego nimio y sin importancia que te ayudaba a salir airoso de ciertas situaciones se ha convertido en una gran bola de nieve que ha ido creciendo y creciendo hasta límites insospechados que se acerca peligrosamente a ti y puede que te acabe arrollando.
Así que recuerda: nunca mientas. Afronta los hechos y propón soluciones. Pero nunca des una patada hacia delante usando una mentira porque se acabará convirtiendo en una patada tras otra hasta que sea insostenible. Y entonces te surgirá un gran problema.
Hablar de forma inapropiada
Aquí podemos incluir el lenguaje soez, grosero y malsonante. Expresiones que quizás te has acostumbrado a utilizar porque otra gente las usa, o porque quizás a alguna otra gente les hacen cierta gracia cuando las escuchan.
No lo hagas. Quien usa ese lenguaje se le considera malhablado, bruto, y se le asocia con alguien ordinario y vulgar, carente de educación y de delicadeza. Y tú no quieres parecer alguien ordinario y vulgar sino sofisticado, inteligente y con buen gusto; para que tu carrera crezca como la espuma.
Así, es bueno que elimines de tu vocabulario temas tabús como expresiones relacionadas con escatología, sexo o humor negro, y también blasfemias, insultos, desprecios y otros improperios.
Te darás cuenta que gritar tampoco es una opción. Habrá situaciones en las que te quieras dejar llevar por tus instintos y gritar desde lo más profundo de tu ser. No lo hagas. Es mejor respirar profundamente, hablar para intentar entender el problema y el punto de vista de la otra persona y luego explicar el tuyo indicando cómo te sientes.
Si alguien te grita de forma ‘táctica’, es decir, para provocar en ti una cierta reacción (Que pierdas tu calma por algún motivo), date cuenta de ello y, fríamente, indica a esa persona que no te gusta que te griten y que si lo hacen dejarás la reunión. Si te siguen gritando, deja la reunión. Esa persona cogerá el mensaje.
Refuerzo positivo
En lugar de cotillear, quejarte, mentir y hablar de forma inapropiada puedes probar a usar el refuerzo positivo con tus colegas. Fíjate en ellos y, cuando alguno haga algo especial, diferente, que le identifique o que simplemente esté bien, reconóceselo. Puede ser algo tan simple como dar las gracias a alguien que ha hecho café cuando se ha terminado, o indicar que te ha gustado el informe que ha preparado tu compañera de recursos humanos, o agradecer que tu compañero de ventas se haya ocupado tan bien de tus clientes mientras tú estabas de viaje. ¡Te convertirás en un compañero valioso!
