
Sí, lo sé. Te encantaría levantarte todos los días con la motivación necesaria para salir a entrenar y que finalmente pudieras correr ese marathon que tienes en mente desde hace tiempo. Te encantaría ser como esa otra gente que lo hace. Pero a ti simplemente no te ocurre. La motivación llega esporádicamente y se acaba si hay algún día malo u otras cosas que hacer. En fin… ¿Será que todos pueden pero tú no? Pues puede ser, pero también puede que haya otra explicación. Sigue leyendo…
Seguramente que alguna vez has escuchado sobre alguna persona que encontró la inspiración de su vida en aquel viaje maravilloso a unas islas paradisíacas mientras miraba una puesta de sol alucinante y que desde aquel día tiene una motivación inquebrantable que surge de la nada. Pues bien, lamento decirte que eso es un mito. Es decir, que eso no es real. Sencillamente eso no ocurre. Y es que puede que, con suerte, tú tengas también ese momento de inspiración (Aunque seguro que tienes muchísimas más posibilidades de que la inspiración te llegue mientras estás trabajando) pero encontrar la motivación necesaria cada día para conseguir materializar esa inspiración es cuestión de disciplina. Sin ella, ese momento de lucidez se quedaría en un bonito recuerdo.
Correr un marathon es un buen ejemplo de disciplina: Un marathon son 42 kilómetros y 195 metros y, para completarlo, es necesario entrenar varios días a la semana y además seguir un estricto control alimenticio y descansar lo suficiente para evitar sobrecargar los músculos y evitar lesiones. Sencillamente uno no se levanta una mañana, decide que va a correr un marathon y lo acaba. Eso no ocurre porque la prueba es tan sumamente dura que sin un entrenamiento adecuado en esos aspectos que hemos señalado, el fracaso está garantizado.
¿Qué hacer, pues? El secreto no es otro que seguir un proceso adecuado.
Pero, ¿cómo creamos un proceso y cómo sabemos que es el adecuado? Para verlo, vamos a seguir con el ejemplo de correr un marathon.
El primer paso del proceso ya lo tenemos. Se trata de establecer un objetivo, y en nuestro caso el objetivo es correr un marathon.
El segundo paso es establecer una rutina. Tú no eres runner, solo juegas de vez en cuando a pádel, y realmente no sabes ni por dónde empezar. Como tienes que establecer una rutina pero no sabes que escoger, simplemente puedes acudir a internet y buscar una que creas que te puede ir bien. También puedes preguntar a un amigo, etc.
Tercer paso. La rutina debe ser muy específica: ‘Salir a correr el martes’ no es ser específico. ‘Martes de 18 a 20h correr 10 km a un ritmo de 5 minutos/km’; sí lo es. Así, completaremos todos los días de la rutina de entrenamiento. Y una vez que tenemos completada la rutina especificada, te darás cuenta que hemos hecho un plan. Y con ese plan lo que haremos será trasladarlo a un calendario para tenerlo presente todos los días (Teléfono, cuaderno, hoja de cálculo, calendario de pared, lo que uses como agenda te valdrá para escribir tu plan).
Cuarto paso: Actualiza y adapta tu rutina/plan. Dado que no conocemos nada del entrenamiento de un marathon, seguro que hay cosas que no nos van a ir bien. Quizás la rutina propone descansar un día a la semana y nosotros necesitamos dos. Quizás propone hacer 20 km el domingo pero a nosotros nos va mejor el sábado. Quizás propone correr por las mañanas pero es cuando llevas a tus hijos al cole y te va mejor por las tardes… Hay un montón de aspectos que será necesario que adaptes a tus necesidades sin para poder lograr el objetivo. Es importante que hagas cambios, pero no porque seas vago sino porque esos cambios aumentan tus posibilidades de éxito. Así, antes de hacer un cambio, espera a ver resultados antes de modificarlo. Si haces el cambio y los resultados mejoran, adáptate.
Debes tener en cuenta también que quizás te lleve más tiempo del que habías esperado y que puede que tengas que dejar momentáneamente las cenas con amigos que solías hacer el viernes para poder descansar ya que el sábado te has propuesto hacer una carrera larga. Ahí debes valorar qué es lo más importante para ti…
Quinto paso: Sé disciplinado. Trabaja en el proceso. No te compares con otros, no vale de nada. Si actúas con disciplina, en algún momento, sencillamente te levantarás y harás lo que tienes planeado hacer, sin darte ni cuenta de ello. Te olvidas del objetivo y trabajas en lo que has planificado.
Cuando llegue ese momento te sentirás bien por haber realizado el trabajo y mañana volverás porque es reconfortante saber que lo has hecho y además lo has hecho bien (lo mejor que sabes, irás mejorando). Cada pequeño éxito es motivador. Cada pequeño éxito fortalece tu confianza. La acumulación de pequeños éxitos hace que el proceso sea una recompensa y de esa forma sigues caminando. Saber que has hecho lo que habías planeado hace que crezca la motivación que tienes dentro de ti.
El proceso motivador es: éxito>motivación>más éxito>más motivación>más éxito= Conseguir el objetivo.
Ahora, ¿crees que este ejemplo de correr un marathon se puede cambiar por otros aspectos de tu vida? ¿Crees que puede ser, por ejemplo, ganar 40000€ anuales dando clases de marketing online? ¿Crees que puede ser, por ejemplo, exportar a Estados Unidos durante el próximo año? ¿Puede ser, por ejemplo, conseguir comprar dos inmuebles que te garanticen una renta vitalicia?
Si sigues el proceso correcto, solo tienes que tener disciplina para avanzar en él y lograr el objetivo. Al avanzar mejorarás y conseguirás que la motivación para seguir te llegue. Planificar te ayudará a conseguir lo que te propongas. No esperes a que la motivación llegue, porque nunca llegará: Ponte a trabajar, crea una rutina, haz tu plan, mejóralos sobre la marcha y verás como la motivación para seguir llega sola.
Y recuerda, el secreto está en el proceso. Si sientes falta de motivación o que no encuentras tu camino, debes trabajar en el proceso.
Tu trabajo es tener disciplina y no romper rutina que has establecido hasta conseguir desarrollar un proceso que te funcione. En un tiempo habrás creado un hábito y no te imaginarás haciendo las cosas de forma diferente. Y un día mirarás hacia atrás y te darás cuenta que estás más cerca de conseguir lo que te has planteado de lo que nunca imaginaste.
